Del supermercado a casa: por qué es importante mantener la cadena de frío

Cuando compramos leche, queso, crema, yogur u otros productos lácteos, conservarlos adecuadamente es tan importante como elegir productos de buena calidad. La cadena de frío permite mantenerlos a una temperatura adecuada durante su almacenamiento y transporte, ayudando a conservar su frescura, textura, calidad e inocuidad.

Por eso, una vez que los productos llegan a casa, también es importante mantener buenas prácticas de refrigeración.

¿Qué puede ocurrir si se rompe la cadena de frío?

Los cambios de temperatura pueden afectar las características de los productos lácteos. Entre los principales aspectos que pueden verse alterados están:

Pérdida de frescura: permanecer fuera de refrigeración durante períodos prolongados puede afectar la frescura y las características del producto.

Cambios en la textura: las variaciones de temperatura pueden modificar la consistencia de algunos lácteos, especialmente aquellos que requieren refrigeración constante.

Proliferación bacteriana: mantener los productos a temperaturas inadecuadas puede favorecer el crecimiento de microorganismos. Por ello, conservarlos refrigerados es una medida importante para mantener su inocuidad.

Disminución de la calidad: una refrigeración inadecuada puede influir en características como sabor, aroma, textura y apariencia.

Tres hábitos que ayudan a conservar mejor los lácteos

Mantener la cadena de frío en casa no requiere procesos complicados. Algunos hábitos sencillos pueden marcar la diferencia:

  1. No dejar los productos fuera del refrigerador por mucho tiempo.
    Después de comprarlos, lo recomendable es llevarlos a casa y refrigerarlos lo antes posible, especialmente si se trata de productos que requieren refrigeración.
  2. Evitar abrir y cerrar constantemente el refrigerador.
    Cada vez que se abre la puerta entra aire caliente y la temperatura interna puede variar. Abrirlo solo cuando sea necesario ayuda a mantener condiciones más estables.
  3. Revisar la temperatura del refrigerador.
    La temperatura ideal para la conservación de alimentos fríos es en un rango de 4 grados centígrados. Mantener una temperatura estable y revisar periódicamente que el equipo funcione correctamente contribuye a una mejor conservación.

 

 

El cuidado continúa después de la compra

La cadena de frío es un proceso que acompaña a los productos lácteos desde su almacenamiento y transporte hasta que llegan al hogar. Una vez allí, nuestros hábitos también forman parte de ese proceso.

Refrigerar adecuadamente, evitar exposiciones prolongadas a temperatura ambiente y mantener el refrigerador en buenas condiciones son acciones sencillas que ayudan a conservar mejor los productos y disfrutar sus características durante el período recomendado.

Cuidar la cadena de frío también es cuidar la calidad de los alimentos que llegan a nuestra mesa.

 

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