Pasajinak, más allá de la etiqueta: ¿qué debemos conocer cuando elegimos un lácteo?

Cuando compramos alimentos para nuestra familia, cada vez es más común detenernos unos segundos frente al empaque para leer los ingredientes, revisar la información nutricional o preguntarnos de dónde viene lo que estamos llevando a casa. Esta mayor curiosidad por conocer lo que consumimos también ha llegado a los productos lácteos. Palabras como “natural”, “fresco” o “artesanal” pueden llamar nuestra atención, pero entender realmente un alimento implica mirar un poco más allá de esas palabras. Porque la historia de un lácteo comienza mucho antes de llegar al refrigerador.
¿Qué significa realmente que un lácteo sea natural?
Cuando hablamos de alimentos naturales, es importante no confundir este concepto con la ausencia total de procesos.
La leche, por ejemplo, requiere procesos que permiten garantizar su seguridad e inocuidad. Uno de ellos es la pasteurización, que consiste en aplicar un tratamiento térmico controlado para reducir microorganismos que pueden representar un riesgo para la salud. Por eso, que un alimento haya sido procesado no significa necesariamente que haya dejado de ser natural. Lo importante es conocer qué proceso recibió, por qué se realiza y cómo contribuye a la seguridad y calidad del alimento.
Cinco puntos que podemos revisar al elegir un lácteo
Leer una etiqueta no tiene que ser complicado. Hay algunos elementos que pueden ayudarnos a conocer mejor el producto que estamos comprando.
- La lista de ingredientes, la cual nos permite conocer qué contiene el producto y cuáles son sus componentes. Es una de las primeras referencias que podemos consultar cuando queremos saber más sobre lo que estamos consumiendo.
- La información nutricional, nos brinda datos sobre nutrientes como proteínas, grasas, carbohidratos y otros componentes. Esta información puede ayudarnos a elegir de acuerdo con nuestras necesidades y las de nuestra familia.
- El origen de la materia prima, preguntarnos de dónde provienen los ingredientes principales nos permite conocer un poco más sobre la historia del producto y la cadena que existe detrás de su elaboración.
- Los procesos de elaboración, no todos los procesos tienen el mismo propósito. Algunos son necesarios para garantizar la seguridad del alimento, mientras que otros permiten transformarlo en productos con diferentes características.
- Las condiciones de conservación, cuando los productos lácteos requieren condiciones adecuadas de almacenamiento para conservar sus características y mantener su seguridad hasta el momento del consumo.
Estos pequeños hábitos nos ayudan a pasar de simplemente comprar un producto a conocerlo mejor.

La calidad comienza con la leche
En un producto lácteo, la materia prima tiene un papel fundamental. Y cuando hablamos de leche, la raza de la vaca también puede influir en las características naturales de esa leche. En Pasajinak, la leche fresca de vacas Jersey es la materia prima para la elaboración de sus productos.
La leche Jersey se caracteriza por tener naturalmente un mayor contenido de grasa, proteína y sólidos lácteos en comparación con la leche de algunas otras razas. Estas características contribuyen a una textura más cremosa, un sabor más intenso y un buen rendimiento para la elaboración de diferentes productos lácteos.
¿Y qué papel juega la pasteurización?
A veces podemos pensar que mientras menos procesos tenga un alimento, más natural es. Sin embargo, en el caso de la leche, algunos procesos son fundamentales para garantizar su inocuidad y calidad. La pasteurización es uno de ellos. 
Este tratamiento térmico controlado busca reducir microorganismos que pueden ser perjudiciales para la salud. Es un ejemplo de cómo un proceso puede ser necesario para ofrecer un alimento de calidad sin que eso signifique que la materia prima deje de tener sus características propias. Por eso, conocer los procesos de elaboración también es parte de conocer un alimento.
Conocer para elegir mejor
La próxima vez que se tenga frente un producto lácteo, además de fijarse en las palabras que aparecen en el empaque, puede hacerse algunas preguntas:
¿Qué contiene? ¿De dónde viene su materia prima? ¿Cómo fue elaborado? ¿Cómo debo conservarlo?
Son preguntas sencillas, pero pueden ayudarnos a conocer mejor los alimentos que forman parte de nuestra alimentación cotidiana.
Porque elegir un lácteo va más allá de una palabra como “natural” o “artesanal”. También significa conocer su origen, sus ingredientes, sus procesos y la historia que existe detrás de cada producto que llega a nuestra mesa.